Salud

8 datos cruciales sobre las garrapatas para proteger a tu perro

15 de abril de 2026 · 16 min de lectura · Canispedia

Las garrapatas representan un peligro mayor para nuestros compañeros de cuatro patas. Estos parásitos pueden transmitir enfermedades graves como la piroplasmosis o la enfermedad de Lyme.

8 datos cruciales sobre las garrapatas para proteger a tu perro
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Cada primavera y verano, miles de propietarios de perros descubren con horror estos pequeños bichos grisáceos agarrados a la piel de su fiel compañero. Las garrapatas representan mucho más que una simple molestia: constituyen una verdadera amenaza para la salud de nuestras mascotas. Estos parásitos externos, auténticos vampiros en miniatura, pueden transmitir enfermedades graves y a veces mortales a nuestros perros.

Contrariamente a las ideas preconcebidas, las garrapatas no caen de los árboles ni saltan sobre sus víctimas. Adoptan una estrategia mucho más astuta, esperando pacientemente el paso de un hospedador en las hierbas altas o los arbustos. Una vez agarradas, pueden permanecer fijadas varios días, llenándose de la sangre de tu animal mientras le inoculan potencialmente agentes patógenos peligrosos.

Tanto si tienes un Labrador Retriever aficionado a largos paseos por el bosque como un Chihuahua que solo sale por la ciudad, ningún perro está a salvo de estos parásitos temibles. El conocimiento de estos ocho datos cruciales te permitirá proteger mejor a tu compañero de cuatro patas contra estas amenazas silenciosas.

Anatomía y ciclo de vida de las garrapatas: conocer al enemigo

Estructura corporal y mecanismo de adherencia

Las garrapatas pertenecen a la familia de los arácnidos, igual que las arañas y los escorpiones. Su cuerpo se divide en dos partes principales: el capítulo (cabeza) y el idiosoma (abdomen). El capítulo alberga piezas bucales tremendamente eficaces, compuestas por quelíceros (especie de ganchos) y un hipostoma dentado que les permite anclarse sólidamente en la piel del hospedador.

Esta arquitectura bucal explica por qué es tan difícil retirar una garrapata una vez que se ha fijado. El hipostoma funciona como un arpón de un solo sentido: cuanto más se tira, más se hunde profundamente en los tejidos cutáneos. También es por esta estructura que la garrapata inyecta su saliva anticoagulante y anestesiante, permitiendo una comida sanguínea prolongada sin que el hospedador se dé cuenta inmediatamente.

Las tres etapas de desarrollo

El ciclo de vida de las garrapatas comprende cuatro fases distintas: huevo, larva, ninfa y adulto. Cada una de las tres últimas etapas necesita una comida sanguínea para evolucionar hacia la siguiente, lo que significa que una sola garrapata puede potencialmente parasitar tres hospedadores diferentes durante su vida.

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Info

Una garrapata hembra adulta puede poner hasta 3000 huevos después de una sola comida sanguínea, explicando su rápida proliferación en ambientes favorables.

  • Fase larval: La larva, minúscula (menos de 1 mm), posee solamente seis patas y busca activamente un primer hospedador, a menudo un pequeño mamífero o un ave
  • Fase ninfa: Más grande y dotada de ocho patas, la ninfa ataca hospedadores más importantes, incluyendo perros y a veces al hombre
  • Fase adulta: Las garrapatas adultas, particularmente activas en primavera y otoño, prefieren grandes mamíferos como perros, ciervos o jabalíes

Condiciones ambientales óptimas

Las garrapatas prosperan en ambientes específicos que combinan humedad elevada, temperatura moderada y vegetación densa. Aprecian particularmente:

  • Las zonas boscosas con sotobosque denso
  • Las praderas con hierbas altas
  • Los bordes de bosque
  • Los jardines no cuidados con vegetación abundante
  • Las zonas donde viven animales salvajes (ciervos, jabalíes, roedores)
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Atención

Contrariamente a las creencias populares, las garrapatas no viven en los árboles y no caen sobre sus víctimas. Se posicionan en la vegetación baja, generalmente a menos de un metro del suelo.

Las enfermedades transmitidas por garrapatas: un peligro invisible

La enfermedad de Lyme: la más temida

La enfermedad de Lyme, causada por la bacteria Borrelia burgdorferi, representa la patología más conocida transmitida por las garrapatas. En el perro, esta afección puede provocar síntomas variados y a veces engañosos que aparecen generalmente 2 a 5 meses después de la mordedura infectante.

Los signos clínicos incluyen una cojera intermitente que puede afectar diferentes patas sucesivamente, fiebre, pérdida de apetito, y en casos graves, complicaciones cardíacas o neurológicas. Los Pastor Alemán y los Golden Retriever, debido a su modo de vida activo y sus salidas frecuentes a la naturaleza, presentan estadísticamente más riesgos de exposición.

La ehrlichiosis: el enemigo silencioso

La ehrlichiosis canina, transmitida principalmente por Rhipicephalus sanguineus (garrapata marrón del perro), ataca directamente los glóbulos blancos del animal. Esta enfermedad evoluciona en tres fases distintas:

  1. Fase aguda (1-3 semanas después de la infección): fiebre, abatimiento, pérdida de apetito, sangrados nasales
  2. Fase subclínica (puede durar meses): ausencia de síntomas aparentes pero progresión de la infección
  3. Fase crónica: anemia severa, trastornos de la coagulación, insuficiencia renal potencialmente mortal
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Atención

La ehrlichiosis puede permanecer asintomática durante meses, dificultando el diagnóstico. Se recomienda un despistaje regular para perros expuestos.

La babesiosis: el paludismo canino

Apodada "paludismo canino", la babesiosis resulta de la infección por protozoos del género Babesia que destruyen los glóbulos rojos. Esta patología se manifiesta por una anemia hemolítica, fiebre elevada, orina oscura (hemoglobinuria) y debilidad general marcada.

La babesiosis evoluciona rápidamente y puede ser mortal en ausencia de tratamiento apropiado. Los perros de caza como los Pudelpointer o los Setter Gordon presentan un riesgo aumentado debido a sus actividades en medios naturales infestados de garrapatas.

Otras enfermedades vectoriales importantes

Otras patologías transmitidas por garrapatas merecen atención:

  • Anaplasmosis: provoca fiebre, dolores articulares y trastornos sanguíneos
  • Hepatozoonosis: infección menos común pero potencialmente grave
  • Fiebre moteada de las Montañas Rocosas: rara en Europa pero presente en América del Norte

Identificar una infestación: signos y síntomas

Inspección visual sistemática

La detección precoz de las garrapatas constituye la primera línea de defensa contra las enfermedades que transmiten. Una inspección minuciosa de tu perro después de cada salida a la naturaleza es indispensable, particularmente durante los períodos de actividad máxima de las garrapatas (primavera y otoño). Para profundizar, consulta nuestra guía completa sobre los parásitos externos.

Concentra tu búsqueda en las zonas de predilección de las garrapatas:

  • Cabeza y cuello: alrededor de las orejas, bajo el mentón, en la base del cráneo
  • Extremidades: entre los dedos, en los pliegues de las patas, en las axilas
  • Torso: bajo las patas delanteras, en el vientre, en la región inguinal
  • Zona perineal: alrededor del ano y los órganos genitales
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Consejo

Utiliza las manos más que los ojos para esta inspección. Las garrapatas, especialmente las etapas jóvenes, son a menudo más fácilmente detectables al tacto que a la vista.

Signos comportamentales reveladores

Tu perro puede manifestar ciertos comportamientos inusuales en presencia de garrapatas:

  • Rascado excesivo de una zona particular
  • Lamido persistente de una parte del cuerpo
  • Sacudidas repetidas de la cabeza (garrapata en la oreja)
  • Molestia durante las caricias en ciertas zonas
  • Agitación o malestar general

Los Border Collie y otras razas particularmente sensibles pueden mostrar signos de malestar incluso con una sola garrapata fijada, mientras que razas más estoicas como los Rottweiler pueden no manifestar ningún signo aparente.

Síntomas sistémicos de alerta

Más allá de la presencia física de las garrapatas, ciertos síntomas generales deben alertar sobre una posible transmisión de enfermedad:

  • Fiebre (temperatura rectal superior a 39,5°C)
  • Letargia y abatimiento inusual
  • Pérdida de apetito persistente
  • Cojera sin causa traumática evidente
  • Vómitos o diarrea
  • Dificultades respiratorias
  • Coloración anormal de las mucosas (palidez, amarilleamiento)
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Info

Los síntomas de las enfermedades transmitidas por garrapatas pueden aparecer desde algunos días hasta varios meses después de la mordedura infectante. Una vigilancia prolongada es por tanto necesaria.

Técnicas de extracción segura de garrapatas

Material necesario y preparativos

La extracción correcta de una garrapata requiere una técnica precisa y material adaptado. Evita absolutamente el uso de éter, alcohol, aceite o cualquier otra sustancia sobre la garrapata adherida, estos métodos pueden provocar una regurgitación de los agentes patógenos en la herida.

Equipamiento recomendado:

  • Pinza para garrapatas especializada (sacacarrapatas o gancho para garrapatas)
  • Pinzas de depilar de puntas finas como alternativa
  • Guantes desechables o protección de las manos
  • Desinfectante para limpiar la zona después de la extracción
  • Recipiente para conservar la garrapata (útil para identificación)

Procedimiento de extracción paso a paso

  1. Inmovilización: Mantén firmemente a tu perro, pide ayuda de una tercera persona si es necesario
  2. Posicionamiento: Aparta los pelos alrededor de la garrapata para visualizar bien el punto de adherencia
  3. Sujeción: Agarra la garrapata lo más cerca posible de la piel, al nivel de la cabeza, nunca por el cuerpo hinchado de sangre
  4. Extracción: Tira con un movimiento firme, perpendicular a la piel, sin rotación ni torsión
  5. Verificación: Asegúrate de que la cabeza ha salido bien con el cuerpo
  6. Desinfección: Limpia la zona de mordedura con un antiséptico
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Consejo

Si la cabeza queda en la piel después de la extracción del cuerpo, no te asustes. Desinfecta la zona y vigila. La cabeza será generalmente expulsada naturalmente por el organismo.

Qué hacer con la garrapata después de la extracción

Una vez extraída, la garrapata debe ser eliminada de manera apropiada:

  • Colócala en alcohol al 70° para matarla
  • Consérvala en un recipiente cerrado si es necesaria una identificación
  • Anota la fecha y el lugar probable de contaminación
  • Nunca la aplastes con los dedos (riesgo de contaminación)

Vigila la zona de mordedura durante varios días. Una ligera inflamación local es normal, pero consulta a tu veterinario si observas una hinchazón importante, supuración o si tu perro desarrolla síntomas sistémicos.

Prevención activa: productos y estrategias

Antiparasitarios externos: panorama de soluciones

La prevención antiparasitaria constituye el método más eficaz para proteger a tu perro contra las garrapatas. El mercado propone hoy una gama extensa de productos con modos de acción y duraciones de eficacia variables. Para un enfoque global, consultar la alimentación del perro completa con antiparasitario adaptado refuerza la protección.

Collares antiparasitarios nueva generación:

  • Duración de acción: 6 a 8 meses según las marcas
  • Principio activo: difusión lenta de insecticidas (flumetrina, deltametrina)
  • Ventajas: protección de larga duración, resistencia al agua
  • Inconvenientes: riesgo de irritación cutánea en ciertos animales sensibles

Pipetas spot-on:

  • Aplicación mensual entre los omóplatos
  • Difusión por vía transcutánea en todo el cuerpo
  • Eficacia rápida (24-48h para efecto máximo)
  • Adaptadas a perros que no soportan los collares
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Atención

Respeta escrupulosamente las dosificaciones según el peso de tu perro. Una subdosis reduce la eficacia, una sobredosis puede provocar intoxicaciones.

Tratamientos orales: un enfoque sistémico

Los antiparasitarios orales representan una innovación mayor en la lucha contra las garrapatas. Estas moléculas, administradas en forma de comprimidos apetecibles, circulan en la sangre del animal y matan los parásitos durante la comida sanguínea.

Ventajas de los tratamientos orales:

  • Ningún riesgo de lavado por la lluvia o los baños
  • Sin olor residual en el pelaje
  • Eficacia constante independiente del modo de vida
  • Conviene a perros con piel sensible

Ciertas razas como los Colley a pelo largo o los Pastor Australiano pueden presentar una sensibilidad genética a ciertas moléculas (mutación MDR1). Se recomienda un test genético previo para estas razas predispuestas.

Estrategias ambientales complementarias

Más allá de los tratamientos directos, varias medidas ambientales refuerzan la protección:

Acondicionamiento del jardín:

  • Corte regular del césped
  • Eliminación de montones de hojas muertas y restos vegetales
  • Creación de zonas soleadas y secas (las garrapatas huyen de estos ambientes)
  • Instalación de barreras físicas entre zonas salvajes y espacios de vida

Gestión de las salidas:

  • Evitar zonas de riesgo durante los picos de actividad (mañana y tarde)
  • Preferencia por senderos transitados más que hierbas altas
  • Inspección sistemática después de cada salida a la naturaleza
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Info

El uso conjunto de varios métodos preventivos (tratamiento + acondicionamiento + vigilancia) multiplica la eficacia de la protección contra las garrapatas.

Zonas geográficas de riesgo y estacionalidad

Cartografía de las zonas de endemia

La distribución geográfica de las garrapatas y de las enfermedades que transmiten varía considerablemente según las regiones. En España, ciertas zonas presentan niveles de riesgo particularmente elevados que conviene conocer para adaptar la estrategia preventiva.

Regiones de alto riesgo para la enfermedad de Lyme:

  • Norte de España: Galicia, Asturias y Cantabria con alta prevalencia forestal
  • Pirineos: riesgo elevado en zonas boscosas de altitud
  • Sistema Central: presencia en áreas de montaña
  • Algunas zonas del País Vasco y Navarra

Zonas de endemia para la ehrlichiosis:

  • Litoral mediterráneo: presencia importante de Rhipicephalus sanguineus
  • Islas Baleares y Canarias: riesgo máximo todo el año
  • Valle del Ebro: corredor de remonte hacia el norte

Los propietarios de Pastor de los Pirineos cara rasa u otras razas montañesas deben ser particularmente vigilantes durante excursiones en altitud, donde ciertas especies de garrapatas permanecen activas incluso con tiempo fresco.

Variaciones estacionales de actividad

La actividad de las garrapatas sigue patrones estacionales precisos, influenciados por la temperatura y la humedad ambientales. Este conocimiento permite adaptar la intensidad de las medidas preventivas según los períodos.

Primavera (marzo-mayo): Pico de actividad máxima

  • Despertar de las garrapatas adultas después de la hibernación invernal
  • Condiciones climáticas óptimas (temperatura suave, humedad elevada)
  • Vegetación en desarrollo ofreciendo refugios y humedad

Verano (junio-agosto): Actividad moderada a fuerte según las regiones

  • Ralentización por tiempo seco y caluroso
  • Mantenimiento de la actividad en zonas húmedas y sombreadas
  • Emergencia de las ninfas, particularmente difíciles de detectar

Otoño (septiembre-noviembre): Segundo pico de actividad

  • Reproducción de los adultos antes del invierno
  • Búsqueda activa de hospedadores para constituir las reservas
  • Condiciones que vuelven a ser favorables después de la sequía estival
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Consejo

Incluso en invierno, mantén una vigilancia mínima. En las regiones mediterráneas, las garrapatas pueden permanecer activas todo el año durante inviernos suaves.

Microclimas y hábitats favorables

Ciertos microambientes concentran particularmente las poblaciones de garrapatas:

  • Bordes forestales: zonas de transición bosque/pradera
  • Puntos de agua: alrededores de arroyos, charcas, zonas húmedas
  • Pasos de animales salvajes: senderos utilizados por ciervos, jabalíes
  • Jardines en barbecho: vegetación densa y sin cuidar

Los perros de caza como los Epagneul Bretón o los Braco Italiano presentan un riesgo de exposición máximo al frecuentar regularmente estos biotopos favorables a las garrapatas.

Vigilancia post-exposición y seguimiento veterinario

Protocolo de vigilancia después de mordedura

Cuando una garrapata ha sido descubierta en tu perro, incluso correctamente retirada, se impone un período de vigilancia. La transmisión de los agentes patógenos no es inmediata: necesita generalmente 24 a 48 horas de adherencia para la enfermedad de Lyme, plazo variable para las otras patologías.

Vigilancia inmediata (0-7 días):

  • Observación de la zona de mordedura: enrojecimiento, hinchazón, calor local
  • Toma de temperatura dos veces al día si es posible
  • Vigilancia del estado general: apetito, comportamiento, actividad

Vigilancia a medio plazo (1-4 semanas):

  • Atención a los signos sistémicos: fiebre, abatimiento, cojeras
  • Observación del comportamiento alimentario y de la actividad
  • Consulta veterinaria en cuanto aparezcan síntomas sospechosos

Vigilancia a largo plazo (1-6 meses):

  • Despistaje serológico recomendado 4-6 semanas después de la exposición
  • Tests complementarios según la evaluación del riesgo por el veterinario
  • Vigilancia prolongada pues ciertas enfermedades tienen una incubación larga
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Info

Lleva un cuaderno de bitácora de las exposiciones a garrapatas con fechas, lugares y observaciones. Estas informaciones son preciosas para el diagnóstico veterinario en caso de síntomas ulteriores.

Tests de despistaje disponibles

La medicina veterinaria dispone hoy de herramientas diagnósticas eficaces para detectar las enfermedades transmitidas por garrapatas, incluso en fase precoz o asintomática.

Tests rápidos en clínica:

  • Despistaje simultáneo de 3-4 enfermedades vectoriales
  • Resultados en 10-15 minutos
  • Fiabilidad excelente para las infecciones establecidas
  • Posibilidad de falsos negativos en fase muy precoz

Análisis de laboratorio especializados:

  • Serologías cuantitativas con titulación de anticuerpos
  • PCR para detección directa de los agentes patógenos
  • Análisis hematológicos completos
  • Bioquímica sanguínea para evaluar las complicaciones orgánicas

Ciertas razas como los Labrador Retriever o los Golden Retriever se benefician a veces de despistajes preventivos anuales en las zonas de endemia, particularmente si su modo de vida los expone frecuentemente.

Cuándo consultar en urgencia

Varios signos de alarma justifican una consulta veterinaria inmediata, sin esperar la evolución:

  • Fiebre elevada (> 40°C) persistente
  • Abatimiento severo con rechazo a alimentarse
  • Dificultades respiratorias o jadeo anormal
  • Vómitos repetidos o diarrea sanguinolenta
  • Cojera súbita y marcada
  • Coloración anormal de las mucosas (palidez, ictericia)
  • Convulsiones o trastornos neurológicos
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Atención

Nunca practiques la automedicación en caso de sospecha de enfermedad transmitida por garrapatas. Estas patologías necesitan tratamientos específicos y un seguimiento veterinario riguroso.

Mitos y realidades sobre las garrapatas

Ideas preconcebidas persistentes a deconstruir

Numerosas creencias populares persisten concernientes a las garrapatas, manteniendo a veces prácticas ineficaces o incluso peligrosas. Es esencial distinguir los hechos científicos de los mitos para adoptar una estrategia de protección óptima.

Mito n°1: "Las garrapatas caen de los árboles"
Realidad: Las garrapatas practican "el acecho" desde la vegetación baja (hierbas, arbustos) a máximo 1 metro de altura. Detectan sus hospedadores gracias a las vibraciones, al calor corporal y al CO2 expirado, luego se agarran durante el paso.

Mito n°2: "Hay que girar la garrapata para retirarla"
Realidad: La rotación es inútil y potencialmente nociva. Las garrapatas no se "atornillan" en la piel. Un movimiento de tracción perpendicular firme y constante constituye la técnica óptima.

Mito n°3: "Los repelentes naturales son igualmente eficaces"
Realidad: Aunque ciertos aceites esenciales pueden tener un efecto repelente ligero, su eficacia sigue siendo muy limitada comparada con los antiparasitarios veterinarios. Para perros muy expuestos como los Setter Gordon o los Pudelpointer, solo los tratamientos profesionales ofrecen una protección fiable. Para complementariedad, descubre los paseos enriquecedores que permiten una vigilancia constante.

Verdades científicas importantes

Varios hechos científicos merecen ser subrayados para una comprensión correcta del riesgo:

La transmisión no es inmediata: La mayoría de los agentes patógenos necesitan 24 a 72 horas de adherencia para ser transmitidos eficazmente. Una inspección cotidiana y una extracción rápida reducen considerablemente el riesgo infeccioso.

Todas las garrapatas no están infectadas: El porcentaje de garrapatas portadoras varía según las regiones y las especies, de menos del 1% a más del 30% según las zonas de endemia.

El tamaño no indica necesariamente el riesgo: Las ninfas, aunque minúsculas, pueden transmitir las mismas enfermedades que los adultos. Su pequeño tamaño las hace paradójicamente más peligrosas pues son más difíciles de detectar.

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Info

Una garrapata llena de sangre puede multiplicar su peso por 100 a 200 veces. Esta expansión espectacular indica una comida prolongada y aumenta el riesgo de transmisión patógena.

Casos particulares según las razas

Ciertas particularidades raciales influyen en la gestión del riesgo de garrapatas:

Razas de pelo largo (Bobtail, Pastor de los Pirineos cara rasa):

  • Detección más difícil de las garrapatas
  • Inspección táctil indispensable
  • Aseo regular facilitando la vigilancia

Razas enanas (Yorkshire Terrier, Chihuahua):

  • Dosificación precisa crucial de los antiparasitarios
  • Superficie corporal reducida pero vigilancia idéntica necesaria
  • Evitar las sobreconcentraciones locales de productos

Razas de trabajo (Pastor Belga Malinois, Border Collie):

  • Exposición profesional aumentada
  • Protocolos preventivos reforzados a menudo necesarios
  • Vigilancia post-exposición sistemática recomendada

Conclusión: Tu perro merece la mejor protección

La amenaza que representan las garrapatas para nuestros compañeros caninos nunca debe ser subestimada. Estos parásitos aparentemente insignificantes pueden transformar un simple paseo por el bosque en fuente de complicaciones de salud mayores, a veces irreversibles si no son detectadas y tratadas a tiempo.

Los ocho datos cruciales que hemos explorado - desde la biología compleja de las garrapatas hasta los protocolos de vigilancia post-exposición - constituyen tu arsenal de conocimientos para proteger eficazmente a tu fiel compañero. Tanto si compartes tu vida con un Golden Retriever aventurero como con un Cavalier King Charles Spaniel más casero, la aplicación rigurosa de estos principios preventivos reducirá drásticamente los riesgos de exposición a las enfermedades vectoriales.

La inversión en una prevención antiparasitaria de calidad, combinada con una vigilancia atenta y reflejos de detección precoz, representa un coste irrisorio comparado con los gastos veterinarios y el sufrimiento que pueden engendrar las patologías transmitidas por las garrapatas. No olvides nunca que tu vigilancia constituye la primera línea de defensa de tu animal.

Pasa a la acción desde hoy: verifica la validez de la protección antiparasitaria de tu perro, planifica una consulta preventiva con tu veterinario para adaptar el protocolo a tu situación geográfica y al modo de vida de tu animal. Tu compañero de cuatro patas cuenta contigo para protegerlo de estas amenazas invisibles que pueblan nuestros ambientes naturales. No lo decepciones.

Preguntas frecuentes

¿En qué época del año las garrapatas están más activas?

Las garrapatas están particularmente activas desde la primavera hasta el otoño, con picos de actividad a retener:

  • Abril a junio
  • Septiembre a noviembre

Sin embargo, ciertas especies permanecen activas incluso en invierno durante días suaves. Por tanto es importante mantener una protección antiparasitaria todo el año, adaptando simplemente la frecuencia según la estación y la exposición de tu perro. Para saber más sobre las medidas preventivas, consulta nuestra guía completa sobre los parásitos externos (pulgas, garrapatas).

¿Cómo retirar correctamente una garrapata de mi perro?

Utiliza un sacacarrapatas o unas pinzas finas para sujetar la garrapata lo más cerca posible de la piel. Efectúa un movimiento de rotación en sentido contrario a las agujas del reloj sin tirar bruscamente. Después desinfecta la zona con un antiséptico.

A evitar absolutamente:

  • El éter
  • El alcohol
  • El aceite

Estas sustancias pueden hacer regurgitar la garrapata y aumentar el riesgo de transmisión de enfermedades. Para saber más sobre la prevención, consulta nuestra guía completa sobre los parásitos externos (pulgas, garrapatas).

¿Cuáles son los primeros signos de una enfermedad transmitida por garrapatas?

Los síntomas de una enfermedad transmitida por garrapatas aparecen generalmente 2 a 7 días después de la mordedura. Vigila atentamente:

  • Fiebre
  • Abatimiento
  • Pérdida de apetito
  • Orinas oscuras
  • Vómitos
  • Cojera

En el caso de la piroplasmosis, las mucosas pueden volverse pálidas o amarillentas. Consulta inmediatamente a un veterinario si observas estos síntomas: un tratamiento precoz mejora considerablemente el pronóstico. Para saber más sobre la prevención, consulta nuestra guía completa sobre los parásitos externos.

¿Los antiparasitarios naturales son eficaces contra las garrapatas?

Los repelentes naturales como los aceites esenciales de lavanda o eucalipto tienen una eficacia limitada y de corta duración contra las garrapatas. Pueden utilizarse como complemento pero no reemplazan un antiparasitario veterinario. Los productos recomendados por los veterinarios ofrecen una protección muy superior:

  • Pipetas
  • Collares
  • Comprimidos

Estas soluciones clínicamente testadas garantizan una protección de varias semanas a varios meses contra las garrapatas. Para saber más sobre las diferentes opciones, consulta nuestra guía completa de parásitos externos.

¿Debo tratar a mi perro contra las garrapatas aunque salga poco?

Sí, incluso un perro que sale poco debe ser protegido contra las garrapatas. Estos parásitos pueden encontrarse en:

  • los jardines y parques urbanos
  • la ropa o pelaje de otros animales que entran en casa

Una sola mordedura de garrapata infectada basta para transmitir una enfermedad grave, especialmente la leishmaniosis u otras afecciones parasitarias. La prevención sigue siendo más segura y menos costosa que un tratamiento curativo. Consulta nuestra guía completa sobre los parásitos externos para saber más.

Adapta simplemente el tipo y la frecuencia del tratamiento según el modo de vida de tu perro.